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Miércoles 13 de Mayo de 2009

Editorial

"LAS CAUSAS PROFUNDAS. EL SESGO PLUTOCRATICO"

(Segundo de la serie de tres editoriales a la que subtitulamos "Entendiendo el conflicto en el INDEC", que preparamos para ir publicando a lo largo de este año con motivo de haberse cumplido ya dos años de la intervención de la central estadística que marcó el comienzo de la democratización de los indicadores por parte del gobierno nacional)


(c) 2009 Ricardo Patricio Natalucci - www.indec.com.ar


Es imposible comprender lo que está pasando en el INDEC de Argentina desde enero de 2007 y la importancia de los cambios que está encarando el gobierno nacional, y las fuertes actitudes reaccionarias que se oponen a esos cambios, sin entender lo que es el sesgo plutocrático. Vale la pena el esfuerzo, porque es realmente interesante y nos compete a todos.

Cuando en estadística se habla de error aleatorio se está haciendo referencia a un error que puede distorsionar un resultado en alguna ocasión pero anularse en promedio. En otras palabras: un error aleatorio distorsiona a veces en un sentido y otras veces en sentido contrario, de manera que se puede ir compensando. Un sesgo, en cambio, es mucho más grave, porque distorsiona siempre en el mismo sentido, es decir que no se compensa (1). En cuanto a la expresión plutocrático, proviene del griego plutos: riqueza, y kratos: poder, autoridad soberana. Esto significa que el sesgo plutocrático es una deformación que siempre favorece el poder de los más ricos.

Hace más de veinte años un grupo de representantes del poder económico mundial comenzó a usar a la Argentina como laboratorio de desarrollo de una metodología que luego exportarían a todo el mundo y que les serviría para que los índices que miden la evolución de los precios dejara de representar equitativamente a todos los sectores sociales y pasara en cambio a representar a las minorías más ricas, produciendo la virtual exclusión del resto de la sociedad como si no existieran.

Se excluiría a los más pobres y a buena parte de la clase media de los indicadores del mundo porque ya se había decidido excluirlos de la vida real.

En nuestro editorial del 29 de enero de 2009 publicamos un gráfico que es la base para entender lo que estamos diciendo, y que ya habíamos publicado en la edición del año 2000 del "INFORME NATALUCCI".

Para quienes aún hoy no creen posible que inclusive el gremio ATE-INDEC, supuestamente combativo y de izquierda, estuviera implicado en estas maniobras contra el pueblo, vamos a dejar al pie de este nuevo editorial un link (2) a la página donde ATE-INDEC justifica el índice plutocrático anteponiendo a la representatividad democrática el concepto de mercado.

Otra forma de comprobarlo es consultando los diarios de las distintas épocas. El lector encontrará que el gremio ATE-INDEC enfrentó al gobierno a fines de enero de 2007 acusándolo de quitarle peso al rubro turismo y a los planes de medicina con todo incluido (es decir a gastos típicos de los más ricos), y no se quejaron cuando durante los gobiernos de Raúl Alfonsín, de Carlos Menem y de Fernando De la Rúa se le bajó la ponderación a la leche, al pan, al aceite, a la garrafa de gas, y a todos y cada uno de los artículos que componen la canasta de los más pobres.

Y es que parte de la tarea de los encargados del plan fue ir inculcando la falsa creencia de que esta distorsión es algo natural. “Los más ricos inciden más en la canasta porque gastan más” había dicho el entonces director del INDEC Luis Beccaria allá por 1987.

La falacia empleada por Beccaria pertenece a la familia de artificios conocidos en lógica con el nombre de tautología y es como decir “Los negros deben ser esclavos porque son negros y es sabido que los negros son esclavos”. A este tipo de estratagema se la conoce también con el nombre de perogrullada, o verdades de Pero Grullo. Cuando uno oye a alguien decir algo como que los más ricos inciden más en la canasta porque gastan más, le viene a la mente la obviedad de que los ricos gastan más, entonces el cerebro piensa “ah, es verdad”, y entonces Beccaria o quien lo dice logra así el objetivo de que uno se distraiga del aspecto central de la cuestión, esto es que el hecho de gastar más no significa que haya que favorecerlos con una ponderación mayor.

Un IPC plutocrático, al tener en cuenta casi exclusivamente a los más ricos, es particularmente insensible a la realidad de los sectores más pobres, de manera que si un gobierno quiere implementar políticas económicas para cuidar que no se encarezcan los artículos más necesarios, aunque el gobierno tenga éxito ese éxito no se nota en los indicadores, en cambio si llegan a aumentar de precio los artículos suntuarios y exclusivos de los sectores más ricos el índice de inflación aumenta desproporcionadamente y exageradamente, y eso termina produciendo una avalancha inflacionaria en la que siempre son los más pobres los que resultan más perjudicados.

Además de haber introducido luego intencionalmente durante la década de los noventa en todo el mundo el sesgo plutocrático en el IPC en base a la metodología que desarrollaron ellos mismos en Argentina en los ochenta, esos enviados del poder económico mundial ya estaban trabajando para reemplazar en todo el mundo también los coeficientes con los que se mide la desocupación y la subocupación por indicadores sintéticos con sesgo plutocrático.

A causa de ese plan es que la corporación que controlaba al INDEC de Argentina había creado un estrecho vínculo entre las direcciones de IPC (Indice de Precios al Consumidor) y la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), ya que la EPH era la que seguiría en el proyecto plutocrático. Por eso el sector que lideraba Cynthia Pok fue, junto con los directivos del IPC y con los dirigentes del gremio ATE-INDEC que los apoyaban en sus propósitos, los más rebeldes a la democratización del IPC, porque caído el IPC plutocrático era imposible continuar el proyecto del indicador sintético de desocupación plutocrático.

Volvamos a la falacia de Beccaria. Tal como pensaban aplicarla al tema de la desocupación quedaba así, y ya tenían listas las explicaciones. Dirían: “Es lógico que un puesto de trabajo ejecutivo incida más en el indicador global de ocupación que uno de obrero, porque el puesto de trabajo ejecutivo es de mayor remuneración”. Esta falacia es la que se había decidido que como cosa cierta y natural adujera el que fuera director del INDEC cuando estuviera listo el nuevo indicador sintético de ocupación, tal como había hecho Beccaria más de veinte años antes con el IPC.

El lector seguramente en estos años habrá escuchado a más de un economista representante de los grandes capitales quejarse de que en el coeficiente de desocupación se incluye lo que ellos llaman trabajo basura, haciendo referencia a empleos de ingresos bajos. Con eso van preparando el terreno para inducir a la creencia de que es necesario reemplazar los coeficientes de desocupación por un indicador en el cual los empleos mejor remunerados incidan más que los empleos de menor remuneración.

Luego de reemplazar primero el IPC y luego los coeficientes de desocupación y subocupación por indicadores plutocráticos, los plutócratas tendrían allanado el camino hacia el que ha sido siempre uno de sus grandes objetivos, que es el voto plutocrático, una variante más inmoral aún del viejo anhelo del voto calificado.

Esto puede parecer raro, o exagerado, pero el lector seguramente habrá oído más de una vez decir, no solamente a algún representante de las clases sociales más ricas, sino inclusive a más de uno de la clase media, que “los habitantes de las villas de emergencia, que no pagan la luz y tienen todo gratis no deberían poder votar”

Es necesario insistir para que se entienda, en que los autores de estos proyectos utilizaron a la Argentina para su desarrollo y como banco de prueba, pero los proyectos en sí mismos estuvieron destinados desde un comienzo a todos los países del mundo.

Si a algún lector todo esto aún le parece fantasioso, debería preguntarse antes si el hecho totalmente documentado de que los índices de precios al consumidor se hayan ido corriendo paciente y solapadamente a lo largo de ochenta años desde los sectores obreros a los que representaban esos indicadores en 1920, hasta lo que en estadística se llama el decil de más altos ingresos a fines del mismo siglo veinte no les hace pensar que lo que sostenemos aquí, por más asombroso que pueda parecer, es la realidad.

Ricardo Patricio Natalucci

Ex técnico del INDEC a cargo de la supervisión de metodología y fórmulas de cálculo del IPC 1982-1985
Director del portal estadístico www.indec.com.ar
DNI 8.464.942
Email: ricardonatalucci@indec.com.ar
Teléfono : (011) 15-5347-2390

Buenos Aires, 13 de Mayo de 2009

Obs:

1) Diccionario de términos estadísticos, de Kendall y Buckland

2) Link a la página de ATE-INDEC en la cual ese gremio pone a los mercados por encima del derecho a la inclusión de todos los sectores sociales, utiliza el ardid clásico de las oligarquías de tildar de demagógico a todo lo que tenga que ver con los derechos de los más pobres, y en nombre del mercado defiende el aberrante sesgo plutocrático introducido con la complicidad de ellos y de las consultoras privadas a partir de los años ochenta y profundizado durante los noventa y en la metodología impuesta en el año 2000.

Link a "UPCN, ATE, ITZCOVICH, CANICOBA CORRAL", primero de esta serie de tres editoriales subtitulada "Entendiendo el conflicto en el INDEC"

Link al "INFORME NATALUCCI", edición del año 2000

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