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Lunes 3 de Marzo de 2008

Editorial

LA HORA DE LOS HECHOS


Argentina está viviendo, innegablemente, años excelentes en cuanto a exportaciones, a balance de divisas, y a todos los indicadores económicos. Son cinco años sostenidos de mejora de todas las variables. Todos los datos -oficiales y extraoficiales-, así lo demuestran. Eso abre la posibilidad inminente, inexcusable, de producir por fin una verdadera mejora en la distribución de los ingresos y en la calidad de vida económica y cultural de toda la población.

Es necesario subrayar esto: La recuperación económica ya es notoria para grandes sectores sociales, a través del aumento del empleo genuino y de la paulatina reconstrucción del salario respecto de la terrible crisis de 2002 que vino tras el vaciamiento económico del país durante el gobierno de Fernando de la Rúa, pero al decir toda la población nos referimos a TODA la población, sin exclusiones de ninguna índole ni excusas de ninguna ralea.

No hablamos de mercados como hace ATE y los que están detrás de ellos cuando temen que en el nuevo IPC no se incluyan todos los artículos suntuarios exclusivos y a veces ridículos del 10 por ciento más rico de la sociedad.

ATE tiene miedo de que si un rico quiere castrar a su gata en una clínica privada con habitación exclusiva y con televisor de pantalla gigante o si quiere ir dos veces por año a Cancún a un hotel de cinco estrellas en el IPC eso no aparezca registrado con toda la importancia que el hecho tiene para el mercado. A nosotros nos parece que si un rico quiere y puede hacer esos gastos está en su derecho, pero pretendemos que ya en el INDEC no quiten artículos de primera necesidad del IPC ni le bajen su ponderación para poner esas cosas, como hicieron durante más de veinte años, porque el rol del Estado es empezar por ocuparse de lo que resulta más importante para toda la población, y no de pavadas. ATE y los intereses que se mueven detrás de ellos hablan de la importancia de los artículos de lujo para el mercado, y nosotros hablamos de la realidad de la vida de la inmensa mayoría de la gente, de las poblaciones de Florencio Varela y del barrio de La Carolina en el Gran Buenos Aires lo mismo que hablamos de las poblaciones de El Impenetrable en el Chaco, y de cada provincia, cada región, y de cada caserío injustamente olvidados.

La presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner ha convocado a los argentinos a lo que denominó "El Acuerdo del Bicentenario", basado en “la inclusión social, el crecimiento económico, la salud y la ciencia y tecnología”.

Eso significa progreso para todos, pobres, medianos, y ricos; y más seguridad para todos, pobres, medianos, y ricos; y más consolidación de las formas de vida democráticas, para todos, pobres, medianos, y ricos.

Es posible que ya no hagan falta esos ataques de furia incontrolada como en Monte Chingolo (1975) o La Tablada (1987), de ejércitos en zapatillas que salen a matar soldados y a morir ellos mismos como lemmings detrás de un sueño de revolución o de alguna clase de justicia social que no logran vislumbrar que se alcance de otra manera.

Esto quiere decir que se nos presenta hoy la posibilidad concreta de terminar civilizadamente con la contradicción absurda e inmoral de que en un país que produce alimentos suficientes para más de 390 millones de personas haya –como hubo siempre desde los orígenes del país, digámoslo- gente que muere de hambre.

Paralelamente a la actual situación macroeconómica tan favorable hay un indicio, y no es un pequeño indicio sino que es un indicio importante para quienes sabemos de que se trata, porque ese indicio consiste en que el gobierno de Néstor Kirchner ha demostrado que fue en enero de 2007 el primero en animarse a enfrentar a la corporación que manejaba al INDEC desde hacía décadas y a terminar con el sesgo plutocrático en el IPC.

Y decimos que es un indicio importante porque los índices se elaboran de acuerdo a las políticas económicas y sociales que se busque implementar, y si el IPC va a volver a representar a todos es un indicio firme de que se va a incluir en el nuevo modelo a todos.

Porque el gobierno fue apartando a los funcionarios y ayudantes que trabajaban para la corporación que fomentó durante veinte años el sesgo plutocrático, esa misma corporación que –tal como algún día se demostrará-, en 1989 colaboró para hacer caer deliberadamente al ambiguo gobierno de Raúl Alfonsín después de usarlo para que firmara la metodología de exclusión social en el IPC que se usaría a partir de ese momento en Argentina.

Porque el gobierno de Néstor Kirchner en enero de 2007 -y contra todas las falsedades esgrimidas desde hace más de un año por los medios de prensa antinacionales y corruptos como los diarios Clarín y La Nación, como Nelson Castro, Daniel Muchnik, y tanto otro periodista deshonesto y mentiroso, se atrevi&oa